La vuelta a Córdoba en 80 sabores

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Nos gusta comer y lo hacemos público.

Lo nuevo ¿siempre brilla?

Sábado a la noche. La excusa para juntarse con los amigos era la comida: un platazo de Chow Main en un restaurante del Cerro de las Rosas y ya no quedaba aliento para mucho más.

Por el calor, uno de los comensales propuso: “Vamos a tomar un helado a la nueva Creambury que está sobre la Núñez”, y hacía allí dirigimos nuestros estómagos, todavía con capacidad para un poquito más.

Nos sorprendimos gratamente cuando entramos a la nueva heladería, que tiene más de pub o restó que cualquier comercio del rubro: música electrónica de fondo, cuatro LCD detrás del mostrador, mesas y sillones amplios (dentro y fuera del local).

Con ilusión, y casi saboreando un delicioso helado, pedimos la carta. Variada: tragos con alcohol, gaseosas, cafés y, obvio, helado (los cucuruchos se piden en el mostrador). Hicimos el pedido: un Baileys coffee (con helado), un daiquiri de frutilla y una capellina con helados de chocolate y pedacitos de bizcochuelo.

La primera desilusión. Tuvimos que esperar cerca de 20 minutos para que nos traigan nuestro pedido. Los mozos son muy amables, pero no daban abasto para atender a todas las mesas. Sólo había tres para todo el lugar.

Nos tuvimos que levantar para preguntar qué pasaba con lo que habíamos pedido. “Es que estamos esperando las frutillas”, contestó el chico que nos atendió. “¡Uh!, por lo menos el daiquiri va estar increíble”, pensé.

¡Al fin! Después de mucho esperar llegaron las cosas. A la vista, todo parecía fantástico, pero el paladar opinó todo lo contrario: el Baileys ¡estaba caliente! El daiquiri corrió la misma suerte, y peor aún, no tenía frutillas.

Resultado: nuevamente levantarse, esta vez para pedir hielo porque los tragos de la heladería no estaban fríos.

Pero, en lo que a helado respecta, la capellina de chocolate estaba deliciosa. El helado era cremoso, pero no relajaba. Muy rico.

Por último, pedimos la cuenta para irnos porque ya hacía sueño. Otra vez, 10 minutos esperando el mozo. Nos levantamos y fuimos a pagar a la caja. ¡Dios! 10 minutos esperando por toda la gente que estaba haciendo fila.

Cuando nos dieron el ticket nos dimos cuenta que nos estaban cobrando algo que no habíamos pedido, así que tuvimos explicarle a la cajera que nos estaba cobrando mal. Pagamos y de nuevo a esperar porque no había cambio.

“Chicos, acá está el vuelto y disculpen las molestias”, nos dijo la chica de la caja con una sonrisa desdibujada.

El lugar está muy lindo pero la atención no se destaca para nada ¿será porque inauguraron hace poco? Habrá que volver para comprobarlo. No todo lo nuevo siempre brilla.

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Unir con flechas: producto y precio

Buscando ingredientes para una regia tarta de choclo que pronto verá la luz en este blog, se me hizo tarde y caí en el súper 24 horas de calle 27 de abril, entre Belgrano y General Paz.

Mientras me sorprendía con lo que habían engordado los precios en general en este centro comercial, pronto caí en la cuenta de que también estaban algo cruzados… miren:







A propósito recorrí todo el súper y me di con situaciones similares desde la fiambrería hasta la panadería.

¿Rebeldía del repositor? ¿Trampa para compradores apurados?

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Ensalada gourmet con pollo

Aunque se levanten voces en contrario, hay ensaladas que están buenas y son capaces de calmar hambres voraces. Es el caso de la “Gourmet con pollo” de McDonald’s.

Esta ensalada viene en un envase de plástico que reemplazó a la cazuelita de masa que antes la cobijaba y que también se podía comer. No sé las razones del cambio, estimo que para potenciar lo “light” del plato.

Ingredientes: tomates cherry, queso, zanahoria rallada, bife de pollo, mezclum de lechugas/ endivias (creo). Todo acompañado de aderezos que prometen sólo 56 calorías en la mezcla de acceto balsámico y aceite de oliva.

Se suma un paquete pequeño de grisines (cuatro unidades) y también dos mini recipientes de aceite y vinagre, para los más tradicionales.

Con ánimos de dieta y para evitar caer en alguna múltiple tentación me hice habitué de esta ensalada y puedo decir que no me he quedado con hambre. Es suficiente :)

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Ya tenemos Subway (no el que quiere Giaco)

No se trata del medio de transporte, sino de la afamada sandwichería. Por marketing, por haberlo visto en alguna película hollywoodense o una serie yankee, esta clase de alimentos siempre llama la atención.

La consigna de este local es que cada uno se arme un sándwich a su gusto. Primer dilema: ¿pan de 15 o 30 centímetros? Obvio, el de 30. Luego a elegir el tipo: de oregano parmesano, blanco, avena dulce o integral.

Elegiste el tamaño, el pan… ahora los ingredientes. Hay variedad: atún, carne y queso, pavo, pollo teryaqui, jamón crudo, y sigue la lista. Después la verdura, los condimentos y a comer. Lo más rico y recomendable: agregarle un adicional de queso a tu mega sándwich.

Yo pedí un Subway de 30 centímetros con pollo teryaqui. Rico y llenador. Después de un largo día de caminata, el sándwich alcanzó para no comer por un par de horitas.

A todo esto lo probé en Mendoza y volví a Córdoba con la idea de hacer algún comentario sobre este local. Lo primero que vi cuando regresé fueron los carteles de “Subway ya está en Córdoba”.

Prueben estimados comensales, amantes del fast food. Para matar el hambre en tres pasos está rico.

Primero fue Mc Donals, siguió Burger King y ahora Subway ¿para cuándo Starbucks? Por ahora, hay que conformarse con Star Bars, frente a las Capitalinas.

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Hamburguesas múltiples en McDonald’s

No es un trailer de Super Size Me, pero la comida chatarra sigue siendo un imán cuando hay poco tiempo y mucho hambre. Aunque de fast food ya tenga poco por las largas filas en los locales.

En esta foto: una Magnífica doble y un Doble Cuarto de Libra con queso. McDonald’s ha lanzado varias hamburguesas con dos o tres piezas de carne en los últimos meses.

McDonalds

Los menúes rondan los 24 pesos (con papas y gaseosa mediana) y no rompen demasiado la fórmula: – carne – mayonesa – tomate – lechuga. Aunque rescato la opción de pedirla sin cebolla.

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En Twitter todo el mundo habla de McDonald’s y de su competidor, Burguer King.

Este último todavía lidera mi elección con su Stackers en versión doble, triple o (¡Dios!) cuádruple.

¿Ustedes con cual se quedan?

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Fiesta della pizza e birra

“Una de anchoas con cerveza negra, por favor!” Al menos eso pediría yo si fuese a la cuarta edición de la Fiesta della pizza e birra. Será el próximo sábado a las 21 en el salón de convenciones y eventos de Villa General Belgrano.

La entrada cuesta 35 pesos y puede adquirirse llamando al 03546 464452. Con el ticket, piza libre y bebida. En la fiesta habrá shows en vivo y todo finalizará con baile ¿paso doble o tarantela?

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Cupcakes

cupcakes

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Empanadas de carne saladas

Imagen236El repulgue lo aprendí de un viejo amigo salteño (y guitarrista, por supuesto) y la receta, a fuerza de hacer lo contrario a las recetas de mi madre y abuela.

El arranque de rebeldía vino a propósito de la necesidad de comer empanadas que no supieran a postre, sino a cena o almuerzo. Las empanadas criollas requetedulces, con pasas de uva y azúcar, agotaron los días de mi  infancia.

Así que apelando a ingredientes básicos logré unas empanadas saladas aceptables por mis amistades y familiares.

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Abuela y bisznieta repulgando

Carne molida, cebolla -blanca y verde- aceitunas, huevo duro y, como recurso extra, caldo saborizador de carne y sabor en cubos de panceta y cebolla.

El Día de la Madre hicimos competencia de empanadas con la abuela. Y si bien las suyas son más famosas y tradicionales, mis empanadas fueron las elegidas por las visitas.

Mientras la abuela le pone kilos de pimienta y pimentón a las empanadas, le agrega grasa y harina a la carbonada, y hasta las fríe en grasa, la nieta las prepara con manteca, al horno y en media hora.

Seguro en un par de años Internet evoluciona tanto que hasta se podrá probar la diferencia desde este post ;)

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Snacks Simba

Papas Simba

¿De qué otra forma podían llamarse las papas fritas en África?

Simba, el felino protagonista de la película El Rey León se erige como símbolo universal para los veinteañeros de lo que es la vida salvaje en África, tal y como la conocimos a través de los dibujos animados.

Simba significa “león” en swahili, una de las lenguas universales de África.

Los snacks más comunes en estaciones de servicio, supermercados y hasta parques nacionales se llamaban Simba y había enorme variedad: papas fritas con tomate, sabor carne, con cebolla y queso, de jamón serrano; chizitos, palitos.

Compañeros de safari que cruzaron el mar y llegaron hasta Córdoba sólo para que los amigos pudieran probarlos, los hipercalóricos snacks Simba serán siempre ideales para estómagos rugiendo.

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¡Lindo día para comer un asado!

Dos montañas: una de asado, la otra de piedra.

Dos montañas: una de asado, la otra de piedra.

Y sí, la excusa siempre está. Esa comida que reúne a miles de carnívoros en la mesa dominguera de todo el territorio nacional, tiene sus secretos. Hay mil formas de prepararlo y mil maneras de degustarlo, por eso siempre hay parrilladas para todos los gustos.

Sin duda que es una comida especial, aunque le clavemos el tenedor a ese cuadril jugosito, por lo menos, una vez por semana. Por lo general, al gusto se lo da el contexto. En familia, con amigos, en el campo… en fin, son muchas las variables que determinan el sabor de un asado. Incluso con qué lo acompañamos ¿vino, coca o ferné? Cada uno elige la bebida de acuerdo al gusto y la situación.

Este asado, en particular, tiene un doble sabor. Tuve el placer de comerlo un miércoles a las 14 mientras realizaba una nota en Bialet Massé. Frenamos en una parrillada al lado de la ruta, era el momento justo para parar un rato, y bajo un tibio sol primaveral con las sierras predominando el paisaje, esperamos la comida.

Mucha ansiedad, esa que solo el hambre puede generar, hizo que el asadito no llegara más, hasta que el mozo trajo una montañita de carne en un diablito.

¡Momento de comer! Ése, fue uno de aquellos instantes en los que el mundo se detiene y uno está ahí, frente al plato, disfrutando cada bocado, acompañado del “tssss, tssss”, que se escuchaba en la parrilla que estaba sobre la mesa.

Primero, como marca la tradición, fue el chori y la morcilla (manjar). Luego, había para elegir: cabrito, costillitas de cerdo, costillas, chinchulines, molleja, vacío. Muy grasosas las costillas y un poco dura la carne, de lo peorcito de esta parrillada. La molleja se desarmaba y el cabrito… un amor.

Creo que lo más sabroso de esta comida fue lo inesperado: era un miércoles cualquiera y terminó con un asadito en las sierras. Como dije, los contextos son los condimentos de los alimentos. Fuera de esto, estuvo rico.

Parrillada para dos personas, ensalada y gaseosa, panza llena y la cuenta: ¡75 pesos! Corazón contento.

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