La vuelta a Córdoba en 80 sabores

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Nos gusta comer y lo hacemos público.

Meriendas de verano


Acá va un top five personal de meriendas de verano, que someto a votación y sugerencias, pero que estoy segura nadie rechazaría en estos días de calorón:

1. Licuado/jugo de naranja y tostados
2. Cindor y criollitos
3. Tereré con galletitas
4. Picada de fiambres, quesos y aceitunas con una cervecita
5. Helado (porque toda hora es buena para comer helados)

¿Con cuál se quedan?

Ceci

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Una entrada de verano: tragos con menta

Un domingo de calor en la ciudad de Córdoba da pocas opciones para comer, al menos si no salimos del centro. Y todavía más si la idea no es empacharse de parrillada en la Cañada.

Tras encontrar cerrado Estación 27 y sin ganas de comer chatarra, encaramos hacia Il Gatto de avenida General Paz. ¿Qué comer ahí? Pastas, por supuesto.

Pero linda sorpresa fue descubrir que estaba vigente un 2 x 1 de tragos frutales, ideales para apagar el sopor de la caminata hasta el restó. Pedimos un “Bullrrito” (mojito + energizante) y un clásico daikiri de ananá.

Menta y dulzura bien heladas, con un toque muy equilibrado de alcohol. Excelente! Para mí, el mejor mojito aggiornado que probé en Córdoba y el daikiri, superior aún a las mejores épocas de Johnny B. Good.

Los precios van desde los 18 a los 23 pesos y deben ser, en total, unos ocho tragos en la carta. Lo bueno, si breve, dos veces bueno, dicen. Como el mojito costaba 23 y el daikiri 18, lo que hicieron fue sumar ambos y descontar exactamente la mitad, para que sea válido lo del 2×1.

Sumado al pan de pizza con salsita de queso crema que acompaña cada comida en estos locales, fue la combinación ideal para atacar los diarios del domingo y esperar los platos princiaples. Por un lado, ñoquis de calabaza con salsa rosa y rúcula…

Y por otro, ensalada de “de todo” menos cebolla (lechuga, tomate, rúcula, jamón, queso, zanahoria rallada, huevo, aceitunas negras).


PD: tal vez no era válida en este local, pero la promo de una entrada al cine gratis cuando gastás más de 80 pesos, no fue mencionada por quien nos atendió :(

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Sabores en el recuerdo: pan con mayonesa y tomate

Estoy en un evento de tecnología, la presentación de unos sistemas de VoIP en una ciudad grande, no recuerdo cuál. Hay demostración, podemos llamar a cualquier lugar del mundo. Mientras, mozos que van entrando con bandejitas. Crepes de espinaca, jamón y huevo duro, riquísimos. Bocaditos agridulces: hojaldres con jamón y cobertura azucarada. Mini empanaditas criollas, árabes, de queso y de manzana…

Me voy al baño y me cruzo con una organizadora que habla pestes de otra. Me hace cómplice y al salir, pasamos por una góndola de caramelos. “Agarrá los que quieras”, me dice. Meto la mano en el recipiente de “gotitas de amor” con todo lo que mi mano extendida alcanza y la vacío en el bolsillo de la campera. La mujer me da más y salgo del pasillo con la campera a punto de explotar de tantos caramelos…

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De shopping por Buenos Aires, cruzamos la calle con mi madre y entramos a un restaurante de pastas caseras. El sistema es extraño, hay que pasar por una especie de stands e ir eligiendo qué tipo de pastas comer, con qué salsas, y viendo el proceso en tiempo real del amasado y la cocción. Un cocinero italiano de bigotes nos cuenta cada secreto de la masa tibia en sus manos…

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Un mediodía ruidoso en la casa. Todos van y vienen, de fondo el hit parade, entre el chocar de vasos y cubiertos de alguien que pone la mesa. La picada en la cocina ya va quedando en migas, pero sobrevive una tira de pan crocante y con aroma a domingo. Unas rebanadas de tomate, mayonesa y… ¡Adentro!

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Hace tres días que sueño con comida. El diagnóstico (gastroenteritis) me puso primero en dieta líquida y luego en una deprimente a más no poder. Para ganarle terreno al hambre, duermo casi todo el día (es que también me recomendaron reposo).

Lo gracioso es que el cuerpo se adapta antes que la mente a la falta de alimento. A fuerza de nutrirme de Gatorade, ahora, cuando como una inocente tostadita, siento que me clavé tres platos de locro y cinco empanadas. Reliverán, te debo varios favores.

Sospecho que el culpable fue un plato de medallones de merluza que comí hace unos días (¡no coman esas cosas en verano! ahora todos me lo ratifican), pero también puede ser el estrés, aunque… ¿tendrá la culpa de todo este blog?

Ceci

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Panty, la espera y el hambre

Hay situaciones en la vida que hacen que las comidas más simples tengan el sabor del más delicioso plato que jamás hayamos probado.

Esto nos ocurre muchas veces, sobre todo cuando no desayunamos y pasamos horas sin comer, cuando hacemos mucho ejercicio o cuando estamos en escenarios que nos obligan a ingerir pocos alimentos.

Todo esto produce algo que se llama hambre, sentimiento que de pronto vuelve rústico al más refinado paladar.

Volviendo al tema de los escenarios, hay dos en los que he estado y que me han hecho probar cosas simples que sabían deliciosas.

El primero de ellos es estar de campamento. Odio el arroz, pero en medio de la montaña, al quinto día de estar moviéndome de acá para allá y comiendo cualquier cosa, un simple arroz hervido me ha resultado una de las cosas más ricas que he probado.

Por último, la situación que más hambre me generó en el los últimos días, para ser más preciso ayer, fue estar en la puerta del Zoo de Córdoba desde las 10 hasta las 15.30 montando guardia periodística, esperando que encuentren a Panty, la pantera que se escapó de su jaula.

Cerca del mediodía, quienes estábamos en la puerta del zoo levitábamos del hambre que teníamos, hasta que la puerta verde de ingreso al zoológico se abrió y salió personal de ese paseo. Lo que más esperábamos era que nos dijeran que habían encontrado a Panty, pero no salieron con esa noticia.

Tremenda bandeja de sándwiches de jamón y queso con pan lactal traían en sus manos, suficiente para calmar a las fieras que afuera ya no tenían de qué hablar y clamaban por algún dato de peso.

Un simple sandwichito ¡qué rico que estaba! Una de las delicias que he probado en lo que va del 2010. “Ahí les traemos algo de gaseosa, chicos”, dijo una de las personas que entraba y salía del Zoo. No recuerdo que en alguna cobertura nos hayan tratado así ¿lo merecemos?

Con eso tiramos hasta las 15.30. Igual, Panty no apareció. Hoy, jueves 7 de enero, la seguían buscando. Salud, Panty. Esperamos que estés bien y que no te agarre hambre, porque nosotros podemos llegar a ser tu delicioso manjar.

Juan

UPDATE: ¡¡Apareció Panty!!

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1º Celebración del Vino y Regionales en Villa Giardino

El sábado 9 de enero, a las 20,30 se llevará a  la 1º Celebración del Vino y Regionales en Villa Giardino.

Con la entrada, que cuesta $10, se regalará una tabla y también se podrán comprar productos regionales para disfrutar la picada. Prometen variedad de salames, quesos, aceitunas, escabeches, empanadas, dulces, licores, tortas, chocolates… y gran variedad de vinos.

También se podrán comprar para llevar dichos productos como así las obras de 20 artesanos seleccionados, en cuero, plata, telar, madera y vidrio.

Habrá degustación de vinos mendocinos, música y ballet folklórico y se podrá practicar tiro al arco.

La fiesta se realizará en “Yanquén”, Caseros 210 de Villa Gloria (Ruta 38, km. 60).

Entrada
$ 10. Los menores de 10 años, gratis.

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Sabores de verano en chala

El verano despierta esas ganas de andar y recorrer. Muchos tienen esta pulsión escapista presente todo el año, y otros, simplemente, son viajeros estivales. Me considero del primer grupo, y esta vez, empujado por el finde largo, el destino elegido fue Traslasierra.

Pasando Nono, empieza una ruta de sabores y olores inolvidables. Las localidades de Las Rosas, Travesía, San Javier y Yacanto, La Población, Luyaba y La Paz, esconden una explosión de aromas que distraen todos los sentidos.

A la tarde, el olorcito a leña mezclado con yuyos serranos empieza a despertar el apetito, el que se intensifica apenas baja el sol, cuando en el ambiente se mezclan particulas de algún guisito, asado, pizza, empanadas y pan casero.

Casi al pie del Champaquí, se encuentra San Javier, un pueblito muy pequeño pero muy pintoresco. Allí, bajo el gigante de Córdoba, apenas contorneado por el intenso titilar de las estrellas en esa parte del mundo, se sirve una humita en chala muy sabrosa.Humita en chala

El olor a choclo desborda y se escapa de la vaina que lo encierra. Cuando el plato llega a la mesa está con la temperatura justa, así que, cuchara en mano, no queda más que empezar a saborear esta deliciosa humita.

La mezcla tiene pedacitos de morrones, unos daditos de queso fresco, algunas cebollas y un poco de tomate. El resultado es fantástico y el sabor es muy suave, por lo que uno se queda con ganas de más. Cuidado los golosos, ya que la humita cuesta sólo 7 pesos.

Quita Penas se llama el restaurante donde sirven este manjar, y está ubicado a una media cuadra de la plaza de San Javier, cruzando el puente que lleva hacia Yacanto. El mozo que atiende en el lugar es muy amable, y el parrillero que se encarga de los cortes de asado tiene toda la onda. Un lagar para volver y decir: “¡Deme dos!”.

Juan

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¿Cuál es la mejor heladería de Córdoba?

En la galería hay sólo tres ejemplos: Creambury, Bariloche y Grido. Pero la oferta es enorme y variada, tanto en precios como en calidad.

Se me ocurre una “primera división”, con Gatelín a la cabeza, que incluya a Nisetto, Caseratto, Andrea Franceschini, y un “nacional B” con Tio Elvio, por nombrar uno, aunque sé que todavía queda mucho afuera.

¿Qué vale más: precio o cremosidad? ¿Delivery o sillas en el local?

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Cenas de fin de año: atentado a las dietas

Diciembre es un mes donde las fiestas de fin de año -Navidad y Año Nuevo- garantizan enormes comilonas. Y como si fuera poco, también muchas empresas, instituciones educativas y amistades optan por armar cenas, ya en restaurantes, salones o casas de familia.

Un continuo de comer y beber en sitios y con personas a las que no se puede decir que no, por más que uno pretenda verse menos mal en el verano y para ello deba perder un par de kilos.

El plato que ven en la foto fue la comida principal de la cena de fin de año que organizaron los diarios La Voz del Interior y Día a Día. Antes de eso hubo una recepción con sushi, comida mejicana, sadwichs, fiambres, quesos, cazuelas de mariscos y otros sabores. El postre fue brownie con helado y salsa de frambuesas.

Más tarde, café con masitas. Luego papas fritas. Al rato mesa dulce con tartas y tortas. Finalmente, pata flambeada. Todo regado con abundante champagne, vinos, cerveza y fernet.

Si alguien conoce la forma más llevadera de soportar tanto placer para el estómago y el alma y no terminar con resaca a diario, está invitado a comentarla :)

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Cosas que sería rico comer en Córdoba: tequeños


La idea era tomar una cerveza y nada más. En Caracas la noche aparece a las 17.45 y ya como a las 19 este cuerpo trastornado por la oscuridad pedía cena. Pero no es lo acostumbrado.

Lo acostumbrado, el “pasapalos” más común a esa hora, son los tequeños: cilindros de queso rebozados y fritos, que se acompañan con alguna salsa.

En el café Arábica, de Palos Grandes, venían en una fuentecita bien linda, cuyo centro era un cuenco de salsa, mix entre mermelada de frutilla y ajíes. Picaba y complementaba muy bien el sabor del queso tibio.

Los tequeños aparecen en cualquier trago entre amigos, inclusive en las bodas. Y no defraudaron. Sufi para tirar hasta la cena.

Vale la advertencia: los tequeños quizás fueron uno de los platos más amables de Venezuela, donde las frituras están a la  orden del día y la tocineta (panceta) copa hasta el desayuno.

Ceci

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¿Qué comeremos en el avión?

Los que viajan en primera clase, tienen algo de margen para decidir qué van a comer o beber durante un vuelo. Los que vamos en económica, especulamos sobre la sorpresa que puede deparar el snak o el servicio de cena o almuerzo en el aire.

Así fue que en ese vuelo de LAN, de Córdoba a Lima (Perú), el paquetito verde y azul lleno de flecos se llevó las miradas ansiosas de todo el mundo.

Era nada más y nada menos que un bombón bañado en chocolate, no apto para gente que censure su golosería. Práctimanente del tamaño de un huevo, y todito de dulce de leche. ¡Bomba!

Lo que se ve al lado es un sandwich de jamón y queso con una capa de ricota con espinaca. Parece más rico de lo que en realidad era.

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